En busca de tu propia voz

Artículo publicado en La columna de http://www.humanvision.es /Junio 2008

“Y tenía un código de barra impreso en su piel, desde que nació le habían asignado números, características, había aprendido que tenía que ser de una forma, a sentir de una forma, a comportarse de una forma y en ese tanto decir y que le dijeran se olvido de quien era…” A.G

He querido comenzar este primer artículo regalándoles este pequeño cuento que hace unos años escribí. Y es que pienso que la forma en que vivimos muchas veces nos ayuda a olvidarnos de nosotros mismos…

Cuantas veces en nuestros día a día tenemos la sensación de que las cosas van más rápido de lo que podemos percibir. Cuando nos levantamos, ya estamos pensando en la ducha que nos tenemos que dar, y mientras nos damos la ducha pensamos en el café que no alcanzaremos a tomarnos, y mientras nos tomamos el café estamos pensando en el atasco que nos encontraremos, en que no llegaremos al trabajo a tiempo, y cuando estamos en el coche en medio del atasco camino al trabajo estamos pensando en lo que tenemos que llegar a hacer , y cuando ya hemos llegado mientras trabajamos estamos pensando en lo que tenemos que hacer por la tarde, en la compra, en la tarea de los niños, en la comida del trabajo,… en… en el futuro… y yo te pregunto… ¿Dónde te quedaste tú en todo esto?

Tenemos muchas responsabilidades y expectativas que cumplir, intentamos responder de forma positiva a todas, cuidamos la imagen de buen profesional, de buen colaborador (a), de buen padre, madre, hija, hermano, compañero(a) , etc. pero a veces se nos olvida una que es primordial …. el compromiso que deberíamos tener con nosotros mismos, la responsabilidad de escucharnos, de saber quienes somos y que queremos en medio de esta vorágine de demandas y responsabilidades que aceptadas, consensuadas o no, corresponden muchas veces a una vorágine de todas formas.

Intentamos responder a todo, pensando que así nos sentiremos bien, seremos felices y estaremos en paz con nosotros mismos. Yo me pregunto cuantos “debo” aparecen en tu día a día , y cuantos “quiero” los contrarrestan.

El deber implica de alguna u otra forma una obligación, ¿Obligación de qué y para quién me pregunto?. Pero el querer, el yo quiero, te lleva a ti mismo, es algo que deseas, nace de ti y responde a tu propia voz. ¡¡Hemos llegado a tus motivaciones!!!

Hace unos años atrás una muy buena amiga me decía que se sentía mal con ella misma, que después de quejarse durante mucho tiempo del trabajo que tenía, de haber cambiado incluso de trabajo y mejorado sus condiciones anteriores aún seguía sintiendo que lo que estaba haciendo no la hacía feliz… llevaba poco tiempo en ese trabajo y recuerdo que después de sentirse criticada por otras personas por un supuesto “inconformismo” me preguntó: “¿Tu crees que tengo derecho a querer algo mejor?, quizás me debería contentar. Es lo que me dicen todos”

Se sentía mal con su supuesto inconformismo, con no estar de acuerdo con las opiniones de los demás con respecto al gran trabajo que tenía, a lo bien que estaba ahora, a lo reconocida, al estatus, al… a un montón de cosas que para otros eran importantes pero para ella no. Se sentía mal por no conformarse, por no responder a lo que otros esperaban de ella…

Las críticas y comentarios la llevaron a hacerse esta pregunta “ ¿Tengo derecho a…?” , invitándola a olvidar que tenía todo el derecho a decidir la vida que quería vivir y como quería vivirla. Su pregunta no respondía a un no saber lo que quería sino al contrario a una búsqueda quizás no muy consciente de lo que realmente la hacía feliz, a sus propios deseos, una vuelta a su propia voz, cuestionada por muchas personas.

Y sí, claramente para ella podría haber sido más fácil asumir todo lo que los demás le decían, la pregunta es a costa de qué… quizás de ella misma. Pero prefirió escucharse y estoy segura y sé que aún lo hace.

Ha pagado el coste de la culpa de no responder a lo que otros esperaban de ella, pero ha ganado el valor de arriesgarse y conocerse, de mostrarse a si misma que es capaz, de elegir su vida.

Romper, transformar o aprender a leer lealtades deudas o deberes que nos impiden escucharnos, no es fácil, ya que muchas veces nosotros mismos les damos el cariz de barrotes firmes para no enfrentarnos a lo que realmente queremos o deseamos…

¿Cuántas veces argumentamos que no hacemos tal o cual cosa por que tenemos responsabilidades con… por que nuestra pareja no esta de acuerdo…o por que una persona que para ti es importante no te apoya?… no niego que a veces esto es un factor muy importante en nuestras decisiones pero muchas otras veces usamos estas razones como escudos y ponemos en el otro nuestros propios temores para no tener que escucharlos. Tememos arriesgarnos y hasta creamos dichos como “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” para quedarnos detrás de esos muros que hemos levantado.

A esta amiga que les cuento, le hice algunas preguntas que hoy quiero compartir contigo, le dije ¿Sabes lo que hay detrás de esos muros?, ¿Sabes lo que puedes construir y construirte en el camino? , ¿El coste que pagas hoy por no reconocer tu voz y tus deseos es mayor que el que pagarías si te escucharas realmente? ….

Hablamos de su autoimagen, hablamos del valor que ella misma se daba, hablamos
de la importancia de que se quisiera y se valorara además de lo que otros pudieran decirle de si misma, hablamos de sus miedos y de dónde ella creía que estos podían venir… llegamos a su historia, fuimos a su infancia pasamos por su adolescencia y nos encontramos con la mujer, una mujer con mucho camino que recorrer y con muchas herramientas que desarrollar pero segura de algo… de haber comenzado a encontrar su propia voz.

2 comentarios en “En busca de tu propia voz

    1. Querida María,

      ¡¡¡Me alegro mucho!!! y con tu capacidad estoy segura que esas reflexiones se transformarán en actos que seguro ayudarán a reflexionar a otros.

      Te mando un fuerte abrazo.

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