Tiempo para ser (apoyo ARHOE)

Comunicación incluida en una publicación de la Asociación de Racionalización de Horarios de España (ARHOE)

Comenzar este artículo con este título tiene un objetivo, y es invitar al lector a mirar desde un prisma que tiene como base la conciencia de una necesidad de transformar el entorno en el que estamos ya que cuando hablamos de racionalizar los horarios y de la importancia que esto implica para el logro del equilibrio entre la vida personal y profesional estamos hablando de de la búsqueda de una mejor calidad de vida que nos invita a poner el acento en la posibilidad de realizarnos en los diferentes ámbitos de nuestra vida con responsabilidad.

La propuesta que la comisión de racionalización de horarios nos hace es una invitación a generar una sociedad más madura al promover en las empresas la ruptura con la cultura del presencialismo vacío, con largas jornadas que en los tiempos que corren no nos llevarán a ningún lugar más allá del desequilibrio que actualmente vivimos.

Una invitación que implica un cambio de paradigma en el sentido de que la responsabilidad vuelve a la persona como propio gestor del recurso más valioso que tenemos: “El tiempo”.

En este contexto no habrá tantos otros “sociales” a los que culpar de no tener tiempo para estar con nuestros hijos, de salir tarde del trabajo, de no llegar a tiempo a nuestros compromisos, de correr todo el día sin ser conscientes de lo que nos está pasando, de dejar de vivir el presente por estar pensando siempre en lo que tenemos que hacer dentro de unas horas, mañana, en unos meses…

Un cambio necesario para poder crecer como sociedad, para dejar de ser “paternalistas” y realmente enfocarnos en lo que debemos hacerlo como empresas: en los resultados, haciendo intervenciones a nivel estratégico, operativo y motivacional que faciliten el desarrollo de nuestras plantillas y su aporte. Es dar lo que pedimos “Confianza”, “Compromiso”, “Aportes”.

Como empresarios tenemos la posibilidad de dar cuenta hoy del compromiso que tenemos de cara a nuestra sociedad, las tendencias del mercado laboral y social son claras , sabemos que estamos envejeciendo, sabemos que la pérdida de profesionales cualificados es una realidad, sabemos que la tasa de natalidad va en disminución, sabemos que hemos perdido a muchas(os) profesionales de nuestro mercado por verse en la obligación de renunciar a su desarrollo profesional por cargas familiares, sabemos que existe un aumento de familiares dependientes, sabemos que nuestros jóvenes presentan el índice de desmotivación más alto de Europa, entre otros. Y en nuestro foro interno como empresarios -pero antes personas-somos muchos los que sabemos todo lo que hemos perdido en nuestra vida personal por trabajar como actualmente estamos trabajando.

Estamos ante un entorno de cambio que nos demanda seguir funcionando adecuadamente en los diferentes ámbitos de nuestra vida, y , en este sentido, una de las consecuencias de estos cambios es que muchas personas viven un conflicto entre la necesidad de compatibilizar el trabajo y la familia, entre la vida profesional y personal, entre su necesidad de desarrollarse profesionalmente y personalmente. Esto ocurre cuando el trabajo y la gestión de nuestra vida personal o familiar aparecen como incompatibles, como algo que conlleva la renuncia de uno de los dos aspectos o cuando se genera una tensión que impide que algunos de los roles que tenemos pueda realizarse de forma satisfactoria para la propia persona.

Son diversos los estudios que han dado cuenta de las consecuencias que estos conflictos pueden conllevar tanto para la persona como para la empresa, entre ellos destacamos:

-El deterioro de la salud de los padres que trabajan, un mal desempeño de la función parental, ansiedad, depresión, problemas psicosomáticos (Froneet al, 1997)
-Insatisfacción en el trabajo, menor rendimiento y compromiso con la empresa, mayores niveles de rotación y absentismo (Greenhausy Beutell, 1985).

Claramente, estamos ante un cambio del entorno al cual las empresas debemos adaptarnos para sobrevivir si queremos atraer y tener a los mejores en nuestras filas, y no sólo a los mejores sino que también a los mejores comprometidos, satisfechos, completos y equilibrados.

La función de la empresa como agente de cambio social es hoy en día clave, en el sentido de que promover este tipo de prácticas dentro de la organización traerá repercusiones positivas tanto para las personas, para las empresas, como a la sociedad.

En este sentido sólo hace falta observar las experiencias de países como Francia, Holanda, Alemania y Países Nórdicos, entre otros, que han hecho posible a través de la instauración de prácticas que fomentan la flexibilidad, el comenzar a enfrentar de forma satisfactoria tres aspectos fundamentales: Mayor incorporación de la mujer al mundo laboral, aumento del índice de fertilidad y una mejora en la productividad.

Es desde este marco de realidad y de la conciencia de sus características desde el cual leo la apuesta que ARHOE nos invita a hacer. La posibilidad de activar la palanca de cambio está en nuestra manos como empresas, en pequeña y gran escala, como impulsores de una transformación necesaria. Ahora, para que este cambio sea real y no responda sólo a una “política que queda bien” ante la cual cualquier directivo, jefe, responsable o colaborador puede incumplir o hacer que se incumpla la implantación de un horarios racionales debe conllevar el trabajo de creencias y hábitos.

Lo que vengo a afirmar es que existen muchas creencias y hábitos que limitan la implantación de horarios racionales y que por este motivo es necesario trabajar en las creencias tanto de líderes como de empleados. En España la cultura presencial es algo muy arraigado y un pilar básico con respecto a este tema pasa por trabajar a nivel de cultura empresarial e incluso objetivos para los propios líderes relacionados a este tema.

Aún estamos en culturas donde priman ciertas creencias y comportamientos: “Si mi jefe se queda yo me tengo que quedar”, “Mientras más tarde me quede más me van a valorar” , “Aquí se trabaja 24 hrs”, “Si me voy mi jefe me va a penalizar” etc… Si no se trabajan estas creencias gestionando el cambio cultural que conlleva el proceso de racionalización de horarios será más difícil, ya que no se estarán gestionando los principales intangibles que pueden limitar o potenciar la implantación de los mismos: Las personas. Una política claramente es el eje y el impulso desde el cual se puede construir un cambio con respecto a este tema pero a partir de ahí el papel de las personas es clave.

Comencé este artículo con el título “Tiempo para ser”, y es que pienso y siento que es sólo desde la implantación de este tipo de cambios cuando realmente podremos avanzar, nos hemos movido en el “tener” por décadas y sí hemos avanzado, pero hoy tenemos que dar un giro.

La contradicción de trabaja, trabaja, trabaja para tener más, pero sin tener tiempo para gastar lo que ganas, sin poder realizarte en los distintos planos de tu vida porque no hay tiempo tiene fecha de caducidad y ,hoy, ante esa realidad que algunos se empeñan en defender yo me pregunto:

¿Tiene esto algún sentido en un país desarrollado como éste cuando se están perdiendo miles de potencialidades que responden a la posibilidad de desarrollar el ser de las personas sabiendo que justamente es eso lo que marcará la diferencia?, ¿tiene algún sentido arriesgarnos a perder el valor de las personas cuando sabemos que comienzan a ser un recurso escaso?, ¿realmente tiene sentido cuando nuestra productividad está a la cola en comparación con otros países de Europa? …

Desde humanvision y desde Conciliamos.es apostamos por el cambio, ya que tenemos la certeza de que es necesario, sólo desde ese lugar podremos crecer como empresa porque nuestros colaboradores y nosotros mismos estaremos creciendo. Sólo desde ese lugar podremos conseguir equipos comprometidos, personas motivadas, una buena cuenta de resultados y, al mismo tiempo, construir una sociedad más equilibrada para las futuras generaciones.

Ese es nuestro compromiso, esa es nuestra apuesta.