La re-evolución necesaria: La revolución de los vínculos

Una re-evolución que comienza desde el útero y que nos remite al útero, a la consciencia de la importancia de la conciliación y a la necesidad de evolucionar, una invitación iniciada por madres, impulsada por padres y sembrada entre ambos.

En un momento de crisis profunda como en el que estamos, no la crisis que nos habla de estadísticas y números, sino aquella que habla del sentido de identidad perdido, de la falta de autoconfianza y tendencias hacia sociedades cuyos índices de patología mental son alarmantes, y de los números como síntomas de esta realidad, cabe abrazar y aplaudir propuestas como Conciliación Real Ya…”queremos criar a nuestros hijos”, una iniciativa que nos invita al vínculo y al afecto viendo como primer paso la necesidad de modificar los parámetros que hasta ahora han reinado en nuestro mercado laboral demandando una conciliación real como base para la construcción de otra realidad.

Hace unas semanas en mi blog y cuenta de twitter compartía con vosotros esta reflexión:

“Para generar nuevos escenarios conceptuales del mundo en el que estamos necesitamos conocer los paradigmas que han sido utilizados para constituir nuestra realidad, los conocimientos que están a la base y que a su vez des-conocieron incluso nuestro propio funcionamiento como seres HUMANOS”

Una reflexión que nace tanto por esa ilusión que caracteriza a aquellos que hacemos las cosas con el corazón como también por conocimientos – en mi caso la pasión llevo de la mano la formación e investigación- palabras que hoy recuerdo cuando de forma pública quiero dar mi apoyo a este movimiento que se declara independiente de partidos políticos y movimientos como democraciarealya, y que aun siendo algo que no pueda asegurar a ciencia cierta, al menos en su comienzo si compartimos el inicio de sus planteamientos y la conciencia real de que la conciliación es una necesidad, justamente ahora, más que nunca.

Conciliación, apego y RS :Por muchas riquezas que el hombre posea y por grandes que sean la salud y las comodidades que disfrute, no se siente satisfecho si no cuenta con la estimación de los demás.
Blaise Pascal

La sociedad está avanzando en términos de integración y derechos, hemos logrado saltar muchos obstáculos para conseguir el respeto a las personas, la igualdad, y la no discriminación, pero estamos perdiendo, la batalla de la conciliación, la batalla principal, aquella que nos puede hacer cambiar, previniendo, la del bienestar interno que comienza justamente en nuestra más tierna infancia.

Hoy nos encontramos con el desafío de re-conocer, conocer las bases de nuestro desarrollo para comprender que el cuidado de la paternidad y maternidad, y por sobre ello el derecho a crecer con unos padres presentes, disponibles, emocionalmente en equilibrio que cuentan con un espacio para poder criar desde el apego es una necesidad , al comprender que el mismo es la base de la salud emocional, entre otras muchas cosas, y por tanto su lugar dentro de políticas sociales y empresariales debe ser una prioridad más aún si consideramos las tendencias en tasa de natalidad.

Creo que llega el momento de cuestionar certezas que hasta ahora en vez de ayudarnos a evolucionar han logrado alejarnos de aquello que puede hacernos más fuertes, más felices, más personas en el sentido del equilibrio emocional que tenemos derecho a cultivar tanto en nosotros mismos como en otros. Cultivar ese bienestar, que a la larga, como han demostrado diversas investigaciones, hacen que las personas expuestas a condiciones que les permiten sentirse bien tengan más probabilidad de ayudar a otros, actuar de forma social, expresar agrado y generosidad con otros y consigo mismo, toman mayores riesgos, resuelvan problemas de manera más creativa, persistan ante la retroalimentación de fracaso, tomen decisiones de manera más eficiente y muestren mayor motivación intrínseca en actividades interesantes. De esta forma se observa a su vez que el sentirnos bien facilita la flexibilidad cognitiva y la solución creativa de problemas, mejora la eficiencia en el procesamiento de la información, predispone a rendimientos más rápidos, eficientes y con menor esfuerzo en toma de decisiones .

Hablamos de un “sentirse bien” y de una capacidad de resiliencia que comienza cuando somos pequeños, en nuestros vínculos de apego. Si comprendemos que la conciliación es un pilar para la prevención del bienestar personal, empresarial y social, y hacemos realmente esta apuesta, muy posiblemente muchas de las consecuencias como son el estrés, el aumento de patologías mentales y físicas, el maltrato, violencia o desconfirmación institucional, empresarial, individual y colectiva que vivimos serían menos, como también el miedo a la diversidad partiendo por la valoración de nuestra propia singularidad. También posiblemente sería menos nuestro afán por encontrar la seguridad en lo externo, en un estado que en vez de hacernos más libres o autónomos nos hace más dependientes.

Nuestro sistema nos invita a la negación del si mismo poniendo por encima los roles, roles que lamentablemente a su vez han sido estereotipados, nos realza el temor al rechazo, nos dice que tenemos que aprender a vivir en la adversidad sin haber tenido la oportunidad de aprender a construir un suelo firme desde el cual sostenerse….una base segura, que demanda la conciliación como uno de los requisitos previos para poder estar presentes, realmente presentes. Una base tan segura que desde ahí podamos construir nuestro propio suelo, salir a mirar el mundo, sin temer volar y volar a nuestra manera…valorando nuestras alas al punto de aceptar que pueden tener heridas pero que aún así son hermosas, volar junto a otros no temiendo si van antes o después de ti…volar desde la autoconfianza y no a costa de ti, una autoconfianza cuya base se construye desde pequeños.

Como ayer dejaba puesto en el muro del grupo de facebook Conciliación real ya, como profesional y también en mi vida he aprendido que para curar un adulto tenemos que escuchar y abrazar al niño que vive en él. Un niño que forma parte de un sistema que implica la renuncia al sí mismo desde que somos pequeñitos y un mundo que lamentablemente no ha compartido la importancia de la crianza con apego y los beneficios de la misma.

Un mundo en el que hemos invertido los sentidos cambiando el amor y afecto por símbolos que lo representan pero que en el fondo no son y no bastan…necesitamos seguir llenándonos y consumiendo, necesitamos reconocimiento envasado (twitter-occitocina) el sentir que estamos en red a pesar que cada día nos vemos menos (Facebook-occitocina)…nos estamos enfermando y la solución la tenemos dentro…

Creo que es necesario hablar de maternidad y paternidad en conciliación, dándole la importancia que merece al considerar las investigaciones realizadas en psicología del desarrollo con respecto al apego – o crianza respetuosa- y sus efectos en toda nuestra vida.

Defiendo la necesidad de hablar de una maternidad y paternidad responsable, una que invite a mirar nuestra historia vincular como personas y explique la importancia y el efecto de la misma, una paternidad que no anule a la persona que está detrás del rol de padre o madre, ni que obligue a los padres a renunciar a la crianza de sus hijos por motivos de trabajo.

Creo que ya es tiempo de que comencemos a comprender y defender que la relación de apego del recién nacido con sus padres es un aspecto fundamental que tenemos que proteger ya que tiene repercusiones a nivel intelectual, emocional, social y físico, repercusiones no sólo cuando somos pequeños si no a lo largo de nuestra vida y en todos los campos vitales. Cuando Bowlby planteo la teoría del apego fue ampliamente criticado y cuestionado, invitaba al cuestionamiento del status quo reinante…el problema es que a día de hoy , algunos siguen leyendo su invitación y todas las corrientes posteriores desarrolladas como una amenaza al poder, sí posiblemente al poder de unos pocos, pero no de una humanidad, sociedad, colectivo, individuo seguros de si mismos y emocionalmente posiblemente más equilibrados, con mayor capacidad de desarrollo, de I+D, de productividad y salud.

Para el desarrollo de sociedades emocionalmente más sanas la conciliación se constituye como un pilar, pero para que esto se transforme en un pilar sostenido y protegido por todos hace falta informar y concienciar, quiero pensar que esto responde a un desconocimiento por parte de actores sociales y poderes públicos de los beneficios de una crianza desde el apego y de la importancia de potenciar cuidar y fomentar la misma, quiero creer…sin embargo, el hecho de que en el mundo empresarial aún tengamos que defender la conciliación desde sus efectos positivos en la productividad es un índice de que no terminamos de comprender o no queremos comprender su impacto real en la vida de las personas y por tanto en los tejidos sociales en los que participamos.

Si a lo anterior unimos el hecho de que son muchos los estudios que demuestran que horas de productividad no son lo mismo que horas de presencialismo ni presencialismo es igual tampoco a horas de trabajo, estudios que además dan cuenta de la tan sonada frase “somos el país que más horas trabajamos y estamos a la cola en productividad”. Y que junto a estos estudios existen tantos otros, que dan cuenta que la conciliación SÍ genera beneficios en aquellas empresas que están haciendo una clara apuesta, resulta alarmante observar que a pesar de todo ello aún sean muchas las empresas que siguen poniendo la conciliación en el cajón de los costes, y la flexibilidad laboral o racionalización horaria en algo que en algunos sectores es considerado utópico. ¿útopico por ser aparentemente funcional para un lado y disfuncional para el otro bajo el sistema actual que tenemos?.

No es utópico cuando comprendemos que esa misma regla se aplica en casa…”horas de productividad no son lo mismo que horas de presencialismo ni presencialismo no es igual tampoco a horas de trabajo” y adquiere aún mayor importancia al considerar que ahí se encuentra la base de nuestro desarrollo y equilibrio emocional futuro, así como el origen de cómo manejamos el estrés, la base de la autoimagen personal, entre otras muchas cosas que influirán en nuestra vida, y cuyo origen está en el apego. También tenemos que ayudar a desaprender ahí, en términos de que cantidad no es calidad, ni cantidad puede ser calidad si no conocemos las bases de nuestro funcionamiento y el del otro para construir bienestar.

Si las bases están en la infancia, en el apego, las empresas y las personas tenemos el deber de defender esas bases, cuidar los tiempos y establecer practicas de apoyo a la maternidad y paternidad que consideren la teoría del apego, con ello conseguiremos posiblemente comenzar a cortar uno de los eslabones de una cadena que hasta ahora hemos significado como “normal” – pero no por ello no dolorosa emocionalmente ni patológizante -. Una cadena en la que uno de los eslabones se arma del miedo a perder el trabajo, mientras la culpa encuentra su sitio en muchos padres que deben dejar a su hijo en casa, deben dejarlo. “Me voy por el trabajo, pero me voy de alguna forma sintiendo que te “abandono”. Una cadena que limita los tiempos y la tranquilidad emocional y por tanto el grado de disponibilidad real y psicológica de muchas madres y padres frente a sus hijos y por tanto su capacidad de responder de forma efectiva con todas las herramientas que pueden poseer y las que quedan por aprehender para generar vínculos sanos.

Si intervenimos ahí y seguimos dando luz a la importancia de prácticas de conciliación y políticas sociales y educacionales basadas en la teoría de apego, la realidad que nos pintan las tendencias en salud mental podría comenzar a prevenirse e invertirse, así como también estaríamos previniendo el fortalecimiento de una sociedad que nos hace creer que algún día conseguiremos “llenarnos o saciarnos”, o encontrar ese amor perdido o no obtenido en drogas, comida, tabaco, alcohol, TV, ropa, twetter, Facebook = occitocina, la misma hormona que se libera cuando somos abrazados, cuando nos besamos, la misma que nos remite a la relación materno filial.

Lo que hoy necesitamos para cambiar es algo más básico…pero poderoso, tan poderoso que lo hemos devaluado, se llama AMOR, y como dice Humberto Maturana “El amor es la emoción a través de la cual el otro aparece como un otro legítimo en coexistencia con uno”, ese amor que al menos a mi me habla de respeto a la singularidad, desde que somos niños y a lo largo de todo nuestro desarrollo, ese tipo de amor y vinculación que nos habla Bowlby desde sus inicios en 1956. El amor entendido como vínculos de apego, como base segura.

Ese amor vincular y aspectos relacionados que llevan muchos años estudiando psicólogos dentro de lo que llamamos psicología del desarrollo y enfoque familiar sistémico (Bowlby, Bowen, Feeney, Rygaard, Gruen, Nardone y unos tantos otros que me dejo en el tintero) un amor que tiene también una base biológica que tenemos que conocer, como también el impacto de esos primeros años a nivel de desarrollo neuronal, entre tantas otras cosas.

Pero no nos queda tiempo y el modelo actual de sociedad nos obliga a elegir entre tiempo para nosotros mismo y tiempo nuestros hijos, estando el trabajo en una especie de sitial o trono fijo permanente. Hemos aprendido que los que tienen que ajustarse son los dos primeros y generalmente los mayores afectados son el primero y el segundo, viviendo una suerte de intento de acoplaje a gran velocidad ( todo en un día súper mamá y súper papá) y manteniéndose el tercero inamovible dueño de nuestro tiempo.

El problema es que con ello además de estar negándonos, damos espacio a alternativas como son los colegios que abren hasta largar horas e incluso en época vacacional para “facilitar” que los padres sigan trabajando (que los padres sigan sosteniendo un sistema que va en contra de si mismos y de los que aman ya que los aleja, además de no dejarles tiempo ni siquiera para si mismos). Como padres y personas tenemos que aprender a cuestionar prácticas y modelos que inviten a una renuncia a nuestros valores, deseos, intereses, necesidades… a ti , o de los que amamos. Ya que si esta no es elegida o interpretada como una elección afectara a nuestro propio desarrollo y al de nuestros hijos o incluso, dificultara la posibilidad de generar un entorno saludable en el que podamos desarrollarnos todos.

La familia como institución de desarrollo debe ser el primer espacio donde la persona pueda experimentarse a si misma desde el respeto hacia su individualidad y desarrollo positivo, debe ser el primer lugar donde consigamos las herramientas para el logro de nuestra autonomía y consolidación de identidad. Un proceso en que el afecto es la base, la disponibilidad y el cuidado respetuoso. Eso implica a todas las personas que la conforman incluyendo el respeto a las personas, procesos y necesidades que tenga una persona que ocupa la figura de padre o madre.

Este enfoque donde establecemos una relación entre paternidad y perdida del espacio personal y familiar en PRO del trabajo, tenemos el deber de cambiarlo a nivel de paradigmas y realidad, lo cual implica cambiar las prácticas que la sustentan educando en desarrollo afectivo y emocional y explicando con ello la importancia de la conciliación, comprendiendo que la disponibilidad es un aspecto central, y que el primer paso para estar disponibles es tener tiempo.

En mis talleres he escuchado tanto al padre o madre que tiene que renunciar a sus necesidades personales y lo lamentan ( entre las que señalan tiempo para mi, para ir a jugar fútbol con mis amigos, para quedar con mis amigas y salir de compras, para leer un libro, para estudiar, para estar con mi pareja , para salir a compartir, para estar con mis amigos, para viajar, para disfrutar la soledad..)

También he escuchado a la madre que se encuentra en el dilema de tener que dejar su carrera o intentar ser super woman al no existir corresponsabilidad, algunas de las que han optado por su carrera hablan de la culpa que sienten para con sus hijos, reflexionan sobre el peso de la frustración y piensan que es mejor un tiempo de calidad que una mamá frustrada. Otras comparten historias de elección de abandonar la carrera profesional tranquilas pero encontrarse al regreso que ya no son profesionales, llevan la etiqueta de mamá y su identidad está asociada a ese rol que supuestamente nuestro brillante mercado evalúa como “vacio de habilidades profesionales y posible obsoletísimo”…¿Alguien pensó en las habilidades que desarrollamos y en lo lindo que es nuestra opción? Se preguntan.

Luego también he escuchado al padre que lamenta y se queja sobre la sensación de haber tenido que abandonar su rol de padre afectivo y presente por tener que ser el directivo, el colaborador. También he escuchado al directivo y colaborador que teme pedir el permiso de paternidad por que otros ya lo han hecho y temen ser recriminados, renunciando al mismo.

También he escuchado al joven que tiene que renunciar a su tiempo personal, porque en el entorno existe la creencia sostenida de que los jóvenes tienen más tiempo para poder trabajar al no tener familia o estar casados, ¿no tenemos más vida que esas dos opciones?.

Seremos capaces de generar políticas sociales que apoyen la conciliación y modelos educacionales que consideren la teoría del apego?…quiero creer que sí.

Por todo esto, apoyo a ConciliaciónRealYa!

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