Cuando el hijo que fuimos le habla a nuestros hijos: La experiencia de la paternidad/maternidad

En la paternidad/maternidad se ponen en juego nuestras propias experiencias de crianza lo cual suele conllevar la oportunidad de revisar nuestras vivencias como hijos en la relación con nuestros padres.

El proceso de ser padres, además de implicar una recolocación de nuestros roles e identidad, nos trae de vuelta al hijo(a) que fuimos, nos trae de vuelta nuestra historia vincular, nos trae de vuelta por tanto las experiencias que vivimos, el concepto de padres que quedo de esas experiencias y el significado e impacto de tener un hijo que quedo escrito en nuestra propia vivencia.

En este sentido, un nacimiento, puede ser entendido no sólo referido a la persona que llega al mundo, sino que también de las personas que van a ser padres, porque abre posibilidades a la resignificación de la historia de apego que portamos, nos pone en contacto con los padres que hemos internalizado y abre posibilidades al cuestionamiento sobre la propia maternidad/paternidad que queremos ejercer.

Hacernos ese cuestionamiento puede ser también hacernos el regalo de escribir esta vez una propia “maternidad” y “paternidad” y hacérselo a nuestros hijos si la misma habla de mayor respeto y bienestar. Hacernos ese cuestionamiento es posible, a pesar y con la historia que portemos y de lo que digan discursos externos, es posible más allá de certezas que nieguen posibilidades y nuevos nacimientos, porque el nacimiento de un hijo también puede ser tu propio nacimiento, porque el dolor de la experiencia a veces se ve precedido por otro amado que justamente por lo mismo puede desafiarnos, reflejarnos…pero también darnos la oportunidad de estructurar y reparar en nosotros mismos.

Ahora, no se trata de ver en el hijo el camino para satisfacer nuestros vacíos, ni proyectar en el nuestras necesidades infantiles no satisfechas en la relación con nuestros padres, no se trata de hacer de nuestro hijo parte de nuestra piel porque si lo hacemos ese niño en el futuro tendrá problemas a la hora de diferenciarse, de ser el mismo, de expresar sus deseos, necesidades y voz…entre otros aspectos.

La pregunta es repetimos, tapamos o intentamos cambiar la historia? porque el ser padres implica no sólo una recolocación de nuestra propia identidad y roles, si no que también el desafío de la elaboración y cuestionamiento de lealtades hacia las figuras paternas y maternas, lealtades hacia la familia de origen en nuestra posición como hijos.

Como afirmaba Barbara Donoso, psicóloga del equipo Central de Humanizate “¿ porque habría uno que ir a su propia historia?…simplemente porque es en ese espacio de MEMORIA donde se encuentran las respuestas estructurantes o primarias, es decir, aquellas que pueden condicionar o liberar nuestras relaciones sociales con los otros….y especialmente regulan nuestras respuestas subjetivas frente a la convocatoria que nuestros hijos nos hacen cotidianamente… (…) los padres siempre estamos interactuando con ellos desde nuestra propia historia de vínculos, su estructuración en nuestra personalidad y los dolores /amores que llevamos inscritos en nuestro emocionar de la infancia…. el camino de buscar respuestas acerca de nuestros niños en el niño y la niña que fuimos, en nuestra biografía de malestares y alegrías…”

Mi invitación es a sumergirnos por momentos en esas memorias, buscando espacios y herramientas que nos permitan explorarlas, porque es el trabajo sobre esa memoria lo que nos permitirá escapar de la receta rígida que nos aleja del contacto sentido y presenta opciones de crianza que pueden caer en el determinismo y reduccionismo, que pueden caer lamentablemente en los tips y la superficialidad, cegando y a veces generando culpa a quien no puede o simplemente elije hacer algo diferente a lo que enuncian los mismos.

Como siempre afirmo, claramente no se trata de ignorar los conocimientos que actualmente tenemos sobre aquellos factores que pueden fomentar el bienestar emocional desde la infancia – ese desde mi punto de vista es casi un escalón que no nos podemos saltar a día de hoy, igual que en su momento dedicamos tiempo a nuestro desarrollo intelectual, hoy necesitamos evolucionar en otros planos- , sin embargo si queremos empoderar al ser humano realmente pienso que más que decirle una vez más “tiene que hacer esto”, estos conocimientos nos tienen que servir para ayudarte a reflexionar sobre tus experiencias, a buscar dentro de ti las respuestas, a contactarte primero que todo con tus propias experiencias de vinculación, a ayudarte a pensar en ellas, a volver a mirarlas y sentirlas, a re-significarlas…

Podremos aprender muchas pautas pero sin trabajo real seguiremos siendo funcionalmente manipulables a las modas en crianza, un cambio será posible cuando esa nueva forma de entender surja desde ti “latiendo”, desde un cambio profundo en la forma de comprender tu historia y escuchar la voz de tu infancia que hoy sigue hablando en tu ser padre de adulto, o ser adulto simplemente. Por ello nuestra invitación es una vez más a reflexionar, desde ti…
Queremos acompañarte, acompañar al que se está preguntando, queremos acompañar a aquellos padres que por primera vez vivencian la paternidad, a veces una experiencia emocional que se anuncia desconocida y a veces también a la que nos acercamos de forma des-conocida porque antes nunca tuvimos el espacio para pensar sobre nuestras propias experiencias de crianza como hijos.

Para nosotros, claramente en los nacimientos llega un ser humano que es vulnerable pero también en nuestra paternidad y maternidad aparece nuestra propia vulnerabilidad. Creemos que la invitación es clara….rescribir la Historia , rescribir la vida…ya que cuando hayamos encontrado el camino hacia nuestra propia infancia, cuando abracemos a ese niño y aprendamos a respetarlo nosotros primero antes que nadie con todas sus experiencias de dolor, cuando podamos ver a su vez que esos padres que tuvimos también fueron niños que traían experiencias de vinculación con sus propios padres podremos quizás ver a nuestro hijo como un sujeto al que tenemos que acompañar en su vuelo sin hacer de su historia la continuación de la propia…y quizás la de los de antes…

El día que comencemos a preguntarnos por el origen de lo que entendemos por amor y si eso que entendemos por amor desde nuestra experiencia es realmente amar a otro, respetarlo, escuchar sus necesidades sin restarnos ni restarle, quizás será el día en que comencemos a cambiar nuestro rumbo…a escribir otra historia…por que habremos comenzado a escucharnos, habremos comenzado a escribir nuestra narrativa vital.

Publicado en http://www.humanizate.org // Re-entender el nacimiento y la crianza

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