La política y la evolución humana en Chile ( Alejandra González Muniz. Wall Street International )

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Con tristeza y una dura crítica a la mediocridad, observo como estamos copiando modelos que podrían tener relación con el aumento del 60% de suicidios que hemos vivido en los últimos 50 años a nivel mundial, estamos copiando modelos y prácticas que en otros países han llevado a destruir vidas humanas, lazos sociales, y la esperanza de un mundo mejor. Las cifras relacionadas a suicidios, malestar en la población, consumo de fármacos, tendencias a enfermedades como la vivencia de angustia o estrés permanente en que viven millones de chilenos algo nos tienen que decir sobre la forma de hacer política que necesitamos. Claramente un modelo muy distinto al que tenemos, uno donde el ser humano y su desarrollo necesariamente deben estar en el centro, no al servicio de ideologías ni de intereses particulares que nos están matando ni de soluciones que plantean discursos que nos hablan de meritocracia y de la sociedad del esfuerzo cuando el obrero de nuestro país se levanta a las 04:00 y trabaja de sol a sol por un salario y condiciones de vida poco dignas.

No apoyare discursos vacíos mientras vea que no existe un cambio con respecto a los contenidos educativos y espacios de desarrollo orientados a la potenciación de herramientas internas ni fomento de vínculos sociales, discursos vacíos con palabras resonantes que no quieren dar cuenta de la importancia de comprender como a partir de nuestra historia y biografías individuales se puede levantar un modelo económico que repite patrones y castra al ser reduciéndolo a una necesidad de tener y de representar en nombre de la necesidad de pertenencia aquello que se espera según una serie de categorías que en muchos casos también vienen dictadas desde el mercado -somos aquello que tenemos-.

El discurso del Chile aspiracional, el Chile de la riqueza a goteo, el Chile de todos, el Chile del cambio… creo que nos está dando en la boca, en los bolsillos, en nuestra salud y corazón, y ante esto me pregunto si es lo que merecemos y queremos como país. Yo al menos siento que somos capaces de generar algo mucho mejor que lo que tenemos y por lo mismo hoy escribo y desde hace años investigo.

No tiene sentido hablar de desarrollo y destacar el crecimiento de los últimos años cuando paralelamente observo que eso no se traduce en mejorar la calidad de vida de las personas, cuando observo que el endeudamiento y los bajos salarios persisten a pesar del crecimiento económico, incluso en periodos en que crecen los salarios y los niveles de ocupación según datos de la Fundación Sol. Cansada de tanta incoherencia, me cuesta entender que según el balance contable del 2014 nuestros diputados hallan recibido prestamos financiados con recursos del congreso, sin intereses y en cómodas cuotas, mientras en septiembre de 2015 en Chile se registraron casi 4 millones de deudores morosos teniendo el 78% de los deudores ingresos mensuales menores a $500.000. Deuda y bajos salarios van de la mano, y si a eso añadimos una sociedad que a pulso nos enseño a creer y nos bombardea día a día con el mensaje de “dime que tienes y te diré cuando vales” tenemos la estrategia perfecta para esclavizar a una nación.

Según la Fundación Sol, el 50 % de los trabajadores chilenos gana menos de $305.000 y 7 de cada 10 trabajadores menos de $450.000 líquidos, se registran cerca de 650.000 subempleados y el 50 % gana menos de $120.000. Tenemos además más de un millón de asalariados que no tienen contrato de trabajo y el 70 % gana menos de $280.000. (…) ¿Me dicen que pedir algo mejor es utópico? ¿Me hablan de Desarrollo?…

Para seguir leyendo pincha aquí, artículo publicado en Wall Street International http://wsimag.com/es/economia-y-politica/19685-la-politica-y-la-evolucion-humana-en-chile